Shanghai, la gran ciudad comercial del gigante asiático, China, es un bosque increíble de rascacielos. En 2010, acogerá una exposición universal y las autoridades están inmersas en una carrera desbocada para desbancar a Hong Kong como centro financiero y de moda de Asia. Allí se cuentan más de cien torres de 400 metros de altura -en Madrid hay tres- y viven 18 millones de habitantes que madrugan para coger su bicicleta o la moto para ir a trabajar. Doce horas diarias, siete días a la semana. Miles de controladores de tráfico se pelean en los cruces con los ciclistas y los motoristas.