La familia de Slobodan Milosevic se encuentra inmersa en una discusión sobre el lugar donde enterrar al ex dictador. Un funeral en Serbia podría suponer un importante punto de encuentro para los simpatizantes de Milosevic, pero la viuda, Mirjana Markovic, y su hijo Marko, que huyó a Rusia y se encuentra bajo una orden de arresto internacional, serían detenidos si acuden a su tierra, ya que están acusados de abuso de poder durante el mandato de Milosevic. De esta manera, madre e hijo quieren que Milosevic sea enterrado en Moscú, donde ambos viven.
Sin embargo, el hermano del ex presidente yugoslavo, Borislav, que también reside en la capital rusa, sugiere que el cadáver de Milosevic descanse «en su propio país, como un hijo que es de Serbia». Para añadir más confusión a la disputa, la hija del antigo dictador, Marija, señaló que su padre debería reposar en Montenegro, en el panteón que tiene la familia en la localidad de Lijeva Rijeka, unos 50 kilómetros al norte de la capital montenegrina, Podgorica.
«No era un ruso»
«No era un ruso como para ser enterrado en Moscú», declaró Marija, y agregó que no acudirá al funeral si tiene lugar en Rusia. La hija del ex dictador se trasladó a Montenegro en 2001. También se enfrenta a acusaciones en Serbia, por disparar un arma durante la detención de Milosevic en Belgrado en su oficina gubernamental.
Por su parte, las autoridades de Belgrado todavía no se han pronunciado sobre la celebración de los funerales, que ya se han convertido en un espinoso dilema. Milosevic conserva en Serbia a numerosos partidarios, por lo que las honras fúnebres podrían dar lugar a actos en su honor, como ha reclamado su formación, el Partido Socialista (SPS), partidario de de que sea enterrado en la Avenida de los Grandes en el cementerio principal de la capital.
Por el contrario, el actual presidente de Serbia y Montenegro, Boris Tadic, dijo ayer que enterrar con honores de Estado a Milosevic sería «absolutamente inadecuado al papel que tuvo en la reciente historia de Serbia».