Una hora antes de lo habitual, a las doce del mediodía, se reúne hoy, en el hotel de la Reconquista, de Oviedo, el Patronato de la Fundación Príncipe de Asturias. Con algunas notables ausencias, como la de Sabino Fernández Campo, su miembro más antiguo, los patronos deberán votar su vinculación o rechazo del proyecto Oscar Niemeyer, que es, asimismo, el apoyo o rechazo a la actuación del director y del presidente de la institución, Graciano García y José Ramón Álvarez Rendueles.
Habida cuenta de que la discreción de una gran mayoría del patronato es absoluta es difícil saber en la víspera del esperado encuentro, cuál será la respuesta definitiva. La balanza se inclina de un lado o del otro, según a quien se consulte. El presidente del Principado y vicepresidente de honor de la Fundación, que no participará en la reunión, sigue teniendo clara cuál será la postura del Patronato, pues, está convencido de que en todo momento se ha «respondido a la voluntad de la Fundación Príncipe de Asturias».
Como está convencido también de que los patronos que hoy voten tendrán en cuenta que los máximos responsables de la institución asturiana, «son quienes han creado el efecto de capitalidad más importante que tiene Oviedo porque el 85% de los actos que hace la Fundación se hacen, precisamente, en Oviedo», así como que el Centro Niemeyer «se ha desarrollado siempre de acuerdo con los deseos de la Fundación».
Confía Álvarez Areces en que esta creencia y el consecuente apoyo que traduce sea mayoritaria. «Estoy convencido de que la participación y la colaboración de la Fundación en ese Centro va a producirse».
De hecho, son muchos los patronos que han asegurado su voto positivo. Pero también existen posturas encontradas. El abogado gijonés Agustín Antuña, que hoy acudirá puntualmente a la cita en el Reconquista, es de los que defenderán el «no». Ayer lo hacía abiertamente, pero basaba su respuesta negativa en una cuestión económica. «La Fundación Príncipe de Asturias no tiene dinero para afrontar un proyecto como del que se está hablando», aseguraba, añadiendo con firmeza: «Debemos aportarnos de él».
Antuña, como otros dos patronos más que no han querido poner apellidos a su voto anticipado consideran que «la Fundación vive para los Premios Príncipe y el patrimonio que tiene es para dotarlos y consolidarlos en el mundo».
Secundando esta sentencia añade Agustín Antuña: «Ahora bien, si no tiene coste económico, estamos hablado de otra cosa».
Por otro lado, están los patronos que apoyan el proyecto, «por el bien que reportaría a Asturias» y otros que sin importales su ubicación, ni sus contenidos, sencillamente son partidarios de «la importancia que tiene para Asturias la construcción de un centro cultural firmado por Niemeyer» y, sobre todo, el bien que haría dejar de unir el nombre de la región y el de la Fundación Príncipe de Asturias a un enfrentamiento continuo. Esta postura la firman Adolfo Barthe Aza, Román Suárez Blanco o el mismísimo Sabino Fernández-Campo, que, a diferencia del dermatólogo y del presidente de Caja Rural no podrá defenderla hoy en el Reconquista.
Intereses de Asturias
Estas y otras posturas favorables son conocidas por el presidente autonómico, que ha apostado en todo momento por el sí, como respuesta del Patronato de la Fundación Príncipe. Sin embargo, ayer, cansado de enfrentamientos y polémicas, llegaba a advertir que, «al final, lo que se ve es que mucha gente desea claramente que no se haga en ningún sitio», que el Centro Cultural y los contenidos en honor de los Premios Príncipe «se queden en nada».
Dicho esto, Álvarez Areces recordaba que la Fundación, efectivamente, «determina que no tiene recursos económicos para desarrollar el proyecto, pero que le parece un gran plan para Asturias. Por eso el Gobierno lo hace suyo y decide ponerlo en macha, de común acuerdo con la Fundación». Y es esa determinación de falta de recursos, unida a las necesidades ya planteadas por Avilés y a la trascendencia y amplitud del proyecto del arquitecto brasileño lo que lleva a definir «una concepción mucho más global que la estrictamente museística». Un concepto, dice el presidente en el que está «absolutamente convencido de que la Fundación participará y colaborará con el Principado, una vez que estén determinados esos contenidos por empresas y consultorías expertas».