Borja Vidal Fernández marcó el pasado fin de semana su primer gol en la Liga Asobal. El dato no tendría mayor historia de no ser porque este asturiano (nacido en Pontigón, Valdés, el día de Navidad de 1981), empezó a jugar al balonmano «hace cinco meses». Borja, un gigante de 206 centímetros, cambió el año pasado el CAI Zaragoza de la Liga LEB de baloncesto por la versión que el mismo patrocinador tiene en la máxima categoría del balonmano nacional. Balón grande por balón pequeño. Y el pasado sábado estrenó sus números como anotador en la cancha con más pedigrí: la del Barcelona.