Cada vez que uno de los grandes magnates suelta la lengua, la Fórmula-1 empieza a hacer cábalas. Cualquier comunicación -canalizada siempre a través de conductos oficiales, ajena a las confidencias o las charlas con un café de por medio- resulta sospechosa por dirigida. Rara vez sucede algo de forma casual. Ayer le tocó el turno a Ron Dennis, el patrón de McLaren, el futuro equipo de Fernando Alonso a partir de 2007 y hasta 2010. «En términos de contrato es posible que pilote para nosotros, pero si domina la GP2 podría ser atractivo para otras personas también», dijo Dennis. El destinatario de su alocución se llama Lewis Hamilton.