Decenas de dirigentes, incluidos varios parlamentarios, y de afiliados de Fatá escribieron ayer una carta al presidente palestino, Mahmud Abbas (Abú Mazen), en la que le instan a dimitir y a desmantelar la Autoridad Nacional tras la «humillación sin precedentes» a que Israel le sometió con el atentado terrorista llevada a cabo el martes en la prisión de Jericó, en la Cisjordania.
Los firmantes alegan que carece de sentido que el líder de la ANP continúe en el cargo mientras el Gobierno hebreo viola de manera sistemática todos los acuerdos que ha firmado con los palestinos, y la comunidad internacional permanece callada.
En su opinión, Abú Mazen debe desmantelar la Administración autónoma para que sea bien Israel o la comunidad internacional quien se haga cargo de los territorios ocupados. Y es que, consideran que es incluso preferible que Tel Aviv vuelva a gobernar Cisjordania y Gaza que continuar por un camino que no conduce a ninguna parte. «Es necesario que pidas a la comunidad internacional que asuma la responsabilidad de la conducta de Israel y de los derechos del pueblo palestino», dicen los firmantes, para quienes el Ejército no habría asaltado y destruido la prisión de Jericó si no hubiera contado con el apoyo de EE UU y Reino Unido. Los promotores de la misiva añaden que el «proceso diplomático» se ha terminado.
Abú Mazen, que a la vista de muchos palestinos es una simple marioneta, calificó de «crimen imperdonable» la intervención de Jericó y denunció la connivencia de los monitores de Washington y Londres que vigilaban a los detenidos en la prisión. «Desgraciadamente, el único objetivo de esa operación era humillar a la Autoridad Palestina y obtener provecho electoral en Israel. Fue un asalto ilegal. Nosotros habíamos ofrecido asumir la responsabilidad y cambiar a los monitores, pero Israel lo rechazó», añadió el líder palestino.
Llamamiento
Abú Mazen hizo, asimismo, un llamamiento a las milicias para que no causen daño a la docena de ciudadanos extranjeros que el martes fueron secuestrados. Todos ellos ya han sido liberados y se encuentran a salvo sin ninguna consecuencia.
Tampoco cesaron las reacciones en los territorios palestinos, donde se celebraron numerosas manifestaciones. Tanto en Cisjordania como en la franja de Gaza se observó una huelga general contra el terror que fue secundada por toda la población.