La modificación introducida en esta parroquia, como en el caso de Poago, plantea problemas básicamente en el resto de Gijón, donde L'Abadía se identifica con el entorno de la iglesia rural. La denominación sólo en asturiano no convence a los vecinos del barrio. Balbuena cree que se debe al choque visual del apóstrofe, «que no es un vulgarismo sino una norma ortográfica». Puao es uno de los cambios más llamativos en la zona rural , ya que desplazará a la actual fórmula en castellano. En la parroquia está presente en dichos populares, pero fuera suena rara. Esta denominación parte de las antiguas cocheras del tranvía, en la zona de El Bibio. Los críticos con el nombre juzgan artificial oficializar algo que ya no existe, al igual que Zarracina. Fuexo y Foxanes también son términos polémicos. Según Balbuena, los detractores de estos nombres ignoran la tradición oral de un barrio que ha perdido mucho de su carácter rural. Los vecinos de esta parroquia no se identifican con Granda de Riba y Granda de Baxo ni en castellano. Sin embargo, Balbuena dice que esa división administrativa lleva vigente 80 años. Otro de los cambios más chocantes es esta zona de Huerces. Los autores del expediente gijonés dicen que Santecia está perfectamente documentado pese a la erosión que ha sufrido. El coordinador del expediente actualizador de los topónimos de Gijón califica de «modélica» la labor desarrollada por su equipo de encuestadores en el concejo. Fernando Álvarez-Balbuena, miembro de la Junta Asesora de Toponimia del Principado, asegura que detrás del trabajo de campo aprobado por el Pleno municipal «hay ocho meses de pisar caleya en los que prácticamente se ha cartografiado todo el territorio».