En 1994, un edil langreano de Izquierda Unida, José Emilio Morán, sufrió un grave accidente laboral en el pozo María Luisa. Por ello estuvo ingresado en el hospital de parapléjicos de Toledo, donde le visitó su compañero de partido Enemérito Álvarez, también concejal en Langreo. De acuerdo con el testimonio de José Emilio, fue entonces cuando a Enemérito se le ocurrió la posibilidad de desarrollar un complejo sanitario similar al toledano, que sirviera como alternativa a la reindustrialización en las cuencas.