Pasearon, fotografiaron y «disfrutaron» de todo Avilés. Durante más de tres horas, el jefe de arquitectos del estudio Niemeyer, Jair Valera, y el nieto del afamado maestro brasileño, Carlos Óscar Niemeyer, además de su responsable de la administración, recorrieron las calles del centro de la ciudad y realizaron las primeras medidas sobre el terreno, al borde de la ría que se convertirá en el suelo de su gran proyecto español. Al término de la visita, guiada por el subcomisario de los actos del XXV aniversario de la Fundación Príncipe de Asturias, Guillermo del Corral, calificaron los terrenos observados, sobre todo el mapa que están destinados a cambiar, de «espectaculares». Y sobre esa espectacularidad advierten, dice Jair Valera, una evidente comparación entre el proyecto que les trae a Asturias y el que llevó a Frank Gehry al borde de la ría bilbaína, donde levantó el Museo Guggenheim. Una comparación que se centra, según los expertos brasileños, en sus «mismos efectos». Es decir, en los cambios que vivirá Avilés, física, cultural, económica y socialmente.