Cinco años después del accidente que costó la vida a Ricardo Otxoa y que provocó heridas graves a su hermano Javier, ayer comenzó en Málaga el juicio por el atropello de los dos ciclistas profesionales que militaban en el equipo Kelme. Sebastián Fernández, que está acusado de atropellar a los hermanos mientras se entrenaban por una carretera cercana a la capital malagueña, aseguró al juez instructor que la colisión se produjo cuando el que circulaba por el lado izquierdo invadió repentinamente su carril.