Conducir con un gramo de alcohol por litro de sangre o exceder en más de 50 kilómetros el límite de velocidad se considera hoy por hoy por los tribunales como falta. Una infracción grave que pronto se considerará un delito. El Ministerio de Justicia quiere que ambos comportamientos pasen a considerarse delito, y por tanto se sancionen con penas más duras que una multa. Es una medida que se venía demandando con reiteración desde la Dirección General de Tráfico (DGT) y que se hará realidad en esta legislatura.