José Ramón Suárez se dirige a este foro ciudadano para explicar un suceso que le acaeció la pasada semana en la ciudad: «Estaba con mi perro en la playa de San Lorenzo a la altura de la escalera número nueve, cuando una pareja de la Policía vino a informarme de que los canes sólo podían bañarse y jugar entre las escaleras número uno y número ocho. Yo les contesté que mi perro no molestaba absolutamente a nadie, pero me dijeron que si no me lo llevaba a la ocho me multarían. Personalmente, pienso que hay cosas y actitudes mucho más graves que sí deben ser multadas. Por ejemplo, se debe multar a los dueños de perros que no recogen los excrementos en calles, parques y jardines públicos. Por lo demás, si no molestamos a nadie que nos dejen tranquilos».