Si obtiene el reconocimiento del Principado, Opastur puede situar a la Cofradía de Pescadores de Avilés en clara ventaja para adjudicarse la gestión de la nueva macro-lonja de pescado, que deberá salir a concurso, como es preceptivo en todas las instalaciones de los puertos del Estado.
La obligación de permanencia durante tres años de los armadores asociados y la habitual vinculación de las organizaciones de productores a cauces de comercialización concretos hace que Opastur pueda garantizar determinadas ventas, cosa importante para acudir a un concurso de este tipo.
El caso es que, conforme a los estatutos de Opastur, el control de la entidad corresponde indefectiblemente a la Cofradía de Pescadores de Avilés y no al conjunto de los socios, en igualdad de condiciones.
No es el único movimiento previsiblemente relacionado con el concurso de la macro-lonja. Armadores y comercializadores estudian su participación en un clima que algunos implicados consideran enrarecido y poco satisfactorio por las, cuando menos, tensas y poco fluidas relaciones entre los responsables de la Cofradía de Pescadores de Avilés y de la política pesquera regional, sin perjuicio del papel que ocasionalmente asume Lastres.