elcomerciodigital.com
Jueves, 23 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES


SOCIEDAD Y CULTURA
ZARZUELA
En primer plano
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Se agradece que en una zarzuela la primacía de toda la obra como los movimientos escénicos, la coreografía, los decorados o la propia concepción teatral, recaiga especialmente en la música. Eso es lo que sucedió en esta versión de 'La del soto del Parral'. La escenografía de Pedro Moreno, cercana a la pintura realista del XIX cumple una función de ambientación de color local. La dirección escénica, algo fallida en los movimientos de masas del final del primer cuadro del segundo acto, se mueve en un discreto segundo plano. La interpretación teatral, siempre forzada, adolece de una deficiente vocalización. Todo esto cuando se oye la música de Soutullo y Vert, se olvida y la obra empieza a vivir.

No es sencillo el entramado orquestal de 'La del soto', entre otras cosas por la combinación de una línea melódica que siempre tiene que ser clara y aparentemente de fácil recuerdo, y una orquestación densa con un relieve importante en los metales. Fabra lleva la orquesta con vigor, a veces demasiado, agilidad, y variado color tímbrico. Al final, convence. El coro, sobresaliente. Su versión de la Ronda de los enamorados, número bomba de la obra, fue al mismo tiempo compacta y delicada. Una maravilla. Los tres protagonistas vocales, bien conjuntados.

Contundencia en Bergasa y Navarro, pero sobre todo lirismo de la mejor ley en Alejandro Roy. La romanza del segundo acto, 'Fuerza que me vence', por cierto recuperada en esta producción conmocionó por su brillo, pasión interpretativa y belleza tímbrica.



Vocento