La suya es una historia de amor de las de verdad y empieza con un viaje, el de Manuel Rodríguez, un gaditano de 24 años: «Mis padres están en el cielo, y ni pagan luz ni pagan agua ni pagan nada», dice, con su característico acento, este 'sin techo' que lleva en Asturias dos meses. Cuando sus progenitores murieron, se 'echó' a la calle y pronto probó las drogas y el alcohol «pero conseguí reponerme a base de hacer deporte. Si te centras en una cosa no te acuerdas ni de la farlopa», asegura. «¿Y que Dios le libre de tomar algo, le doy unas leches!», le espeta su novia, otra 'sin techo' de Gijón que después de estar viviendo con su pareja decidió no volver al nido porque «me llevo mal con mi madre y mi padre se ha muerto». Son dos de los 30.000 españoles que viven sin hogar -más de 500 en Asturias-, de triste actualidad debido al incremento de la violencia hacia estas personas.