En 1981, Sara López era una quinceañera que, inquieta por la literatura, un día decidió sentarse ante una vieja olivetti y comenzar a teclear letras. Su resultado, fue un relato en el que trataba de explicar la dureza de una de las profesiones más arraigadas en Asturias: la pesca. El escenario de su cuento, Cudillero, y el protagonista un marinero con la piel curtida por el salitre y el Sol y las manos encallecidas por los sedales. Aquel relato supuso el inicio de una de las citas literarias más emblemáticas de la región, el certamen 'Cudillero, el Pescador y la mar', un concurso organizado por la asociación Amigos de Cudillero y que ayer cumplió sus bodas de plata.