Sueñan con el aplauso del público. Pero el camino para lograrlo no siempre es fácil. En Asturias, sólo unas sesenta personas se dedican profesionalmente al teatro. Son los escasísimos afortunados de un gremio que, en provincias, en contadas ocasiones vive de lo que hace. A su lado, compartiendo en el mejor de los casos escenarios con las 24 compañías profesionales registradas, otras 45 se abren paso de forma semiprofesional o aficionada. Y en ellas, unas 400 personas estiran sus días y sus noches para compaginar ensayos y actuaciones con sus puestos de trabajo o estudios.