La alusión de algunos de los tripulantes del 'Grenland' al miedo a la mafia rusa puede no ser gratuita. Según Coronado, los impagos de salarios durante varios meses hace que los marinos y sus familias recurran a prestamistas, cuando menos, informales. La única garantía para esos créditos de interés astronómico es precisamente que el marino se encuentra enrolado en un buque y que, tarde o temprano, cobrará. Sin embargo, un accidente y el posterior abandono de la tripulación desata el pánico en los marinos y sus familias. «Son prestamistas de metralleta al hombro para los que la vida no vale nada», dice Coronado, que recuerda la negativa de un marino georgiano a regresar a su país. Temía por su vida: pidió prestados mil dólares y debía 30.000, por los intereses.