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Lunes, 27 de marzo de 2006
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POLÍTICA
AL GRANO
El primer paso
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El presidente Zapatero asegura que tiene una 'hoja de ruta' sobre el llamado proceso de paz, aunque no cree que haya llegado el momento de desvelarla. Para andar ese camino, que reiteradamente define como «largo, duro y difícil», considera imprescindible contar con el respaldo del PP. El presidente del Gobierno quiere una negociación discreta con los terroristas y eso sólo se puede lograr con el voto de confianza de la oposición, renunciando a pedir explicaciones en público. Hay distintas formas de gestionar el alto el fuego de ETA, pero es evidente que Zapatero ha optado por el modelo irlandés, que se basó en la absoluta unidad de criterio entre conservadores y laboristas, de forma que cuando se produjo la alternancia en el Gobierno el proceso de paz siguió sin variación. Ahora estamos en la fase de generar expectativas, de crear un clima propicio, de sembrar optimismo, y para esa tarea no hay otro político más dotado que Zapatero. Luego, tocará sentarse a la mesa con los terroristas y entonces cada decisión tendrá su coste.

El líder del PP, Mariano Rajoy, se entrevistará mañana con el presidente, y tiene claro cuáles son las condiciones de su partido para apoyar al Gobierno: información directa y permanente de todas las conversaciones, así como conocer los pasos que se van a dar. Rajoy pone dos límites a la negociación con los terroristas: la ausencia de peajes políticos y que el Estado de Derecho no tome vacaciones. El líder de la oposición tiene que conocer la hoja de ruta, así como los acuerdos o las dificultades que surjan en el proceso. El mantenimiento del Estado de Derecho, un eufemismo sobre la vigencia de la actuación de jueces, fiscales y policías, no puede estar en discusión.

Cabe pensar que no se paguen peajes políticos en la mesa de negociación con los terroristas, pero no se puede ocultar que el Gobierno pretende crear un marco jurídico-político diferente del actual para el País Vasco, como forma de integrar al mundo de ETA y Batasuna en el sistema democrático. En ese punto pueden surgir serias discrepancias con el PP, como aparecieron con motivo de la negociación del 'Estatut' para Cataluña. A priori, hay dos aspectos problemáticos: la excarcelación de los presos y el nuevo modelo de autonomía que se diseñe para el País Vasco.



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