Tres meses. Ese es el tiempo que tardará el aeropuerto de Asturias en disponer de una nueva radiobaliza o, lo que es lo mismo, de un emisor de radio que transmita de forma automática una respuesta al avión, al que le fijará una ruta a seguir para un aterrizaje sin visibilidad. Este elemento, del que ya dispone de una unidad el aeropuerto asturiano, será un complemento a la parrilla de 113 reflectores que conforman el sistema de aterrizaje con niebla,el ILS (Instrumental Landing Sistem) instalado en el Principado en su máxima categoría, la II/III.
La necesidad de su instalación radica en que, a pesar de disponer de tan sofisticado equipo, el más moderno del mercado y del que sólo disponen, además del asturiano, los aeropuertos de Madrid, Barcelona y Santiago de Compostela, los problemas de la niebla no se han solucionado en la región, debido a que la pista está colocada al lado de la vaguada de Santa María del Mar, lo que da una lectura errónea a los aviones.
Este problema llevó a dos compañías, Iberia y Spanair, a negarse a aterrizar en la región sin visibilidad, por lo que Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) solicitó un estudio al Colegio de Pilotos. Éste emitió un informe en el que apuesta o por dos radiobalizas o por cambiar el protocolo de aterrizaje.
Desde setiembre pasado, Aviación Civil tiene pendiente una respuesta al dilema, aunque el Principado opta por cambiar el protocolo.