La impresión del Gobierno es que el cese de actividades decretado por ETA el pasado 22 de marzo se cumple con rigor. Fuentes de La Moncloa señalaron que, aunque sólo ha transcurrido poco más de una semana, «los datos de la verificación son hasta ahora positivos».
De acuerdo con la resolución aprobada por el Congreso de los Diputados en mayo de 2005, el Ejecutivo sólo podría iniciar un posible diálogo con la banda terrorista si hay «signos inequívocos» de «ausencia definitiva, permanente, de violencia». Por ello, la reacción del Ejecutivo tras el comunicado de ETA ha sido de «cautela», a la espera de verificar que su anuncio se corresponde con la realidad.
A la espera de que se produzca esta verificación, José Luis Rodríguez Zapatero informará al secretario general de Naciones Unidas sobre la posible apertura de un proceso de paz en el País Vasco tras la declaración de alto el fuego de ETA. El presidente del Gobierno se reunirá con Kofi Annan en La Moncloa el próximo jueves, dos días después de haberlo hecho con el lendakari Juan José Ibarretxe. No será el único contacto internacional del jefe del Ejecutivo sobre la nueva situación política, ya que después de Semana Santa viajará a Dublín para entrevistarse con el primer ministro irlandés, Bertie Ahern.
La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, señaló ayer, tras la reunión del Consejo de Ministros, que sería «razonable» que Zapatero y Annan abordaran en su entrevista las posibilidades de abrir un proceso de paz. La portavoz gubernamental consideró, no obstante, que es «prematuro hablar otro tipo de cuestión», como pensar en una mediación o un arbitraje de la ONU en las futuras conversaciones del Gobierno con la organización terrorista si es que el fin de la violencia perdura.
La implicación de la ONU, u otro organismo internacional, fue una de las posibilidades que se barajaron en los contactos previos al alto el fuego mantenidos por los socialistas vascos y Batasuna.
De la Vega defendió, además, que es «compatible» una reunión de la comisión de seguimiento del pacto antiterrorista con los contactos que mantendrá Zapatero con los líderes de todas las formaciones políticas, frente a la opinión de los partidos minoritarios.