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Los expertos prevén alergias intensas para la primavera
Al menos un 10% de los asturianos padecen algún tipo de alergia relacionada con el polen
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La polinización ha comenzado este año antes de lo previsto y amenaza con aguar la primavera a los más de seis millones de alérgicos al polen que hay en España. En Asturias, aunque con menor incidencia, serán las gramíneas (el polen que se genera en los prados) las que provoquen el calvario traducido en picores, estornudos e, incluso, dermatitis atópicas o asma, en las personas alérgicas. Al menos un 10% de la población asturiana padece estos síntomas estacionales y ha acudido alguna vez a un experto médico para recibir tratamiento.

La alergóloga gijonesa Ana Beristaín recomienda a sus pacientes que, dado que en Asturias la incidencia de los pólenes será menor que en otras comunidades, «si van a viajar lo hagan con todos los medicamentos que les ha prescrito su especialista e, incluso, tomen precauciones y se informen sobre cómo se encuentran los niveles de pólenes en esas zonas de destino».

Beristaín advierte de que las elevadas temperaturas de estos días han acelerado la polinización en el Principado, más propia de las últimas semanas de mayo y primeras de junio. A pesar de ello llama a la calma de los alérgicos y asegura que la primavera «aún puede suavizarse, en cuanto a sus efectos, si la pluviosidad, como suele ocurrir en Asturias, es intensa».

De hecho, las lluvias recogidas en otoño son un indicativo de la cantidad de polen que se registrará durante el año, especialmente en el centro y sur de la Península. «En otoño de 2004, llovió poco en Madrid y la primavera de 2005 no supuso problemas para los alérgicos. De hecho, en el norte se dio una concentración mayor de granos que en la meseta, y eso no es habitual. Pero en 2005 ha llovido mucho -204 litros por m2, frente a 116 de 2004-, por lo que esperamos niveles de polen en el aire hasta tres veces mayores que en la temporada anterior», expone Javier Subiza, coordinador del comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología (Seaic).

Un estudio elaborado por esta sociedad en las consultas de más 300 alergólogos con más de 5.000 pacientes advierte de que en Asturias se ha duplica el número de pacientes en las lista de espera de estos especialistas en los últimos diez años. Faltan alergólogos en la red sanitaria pública y esa es una carencia de nuestro sistema sanitario que ya fue destacada en el último congreso especializado celebrado en Gijón y organizado por la sociedad Alergonorte.

Es más, mientras que en otras comunidades como las del centro, Levante o el sur el tiempo de espera para ser atendido por un especialista en alergia se ha reducido en los últimos años, en Asturias, Cataluña, Galicia, Canarias y Baleares se ha disparado hasta duplicarse.

Pero ese estudio no sólo analiza aspectos clínicos, también es un punto de referencia para los investigadores porque identifica el papel de los alérgenos en la geografía española.

El doctor Subiza es uno de los máximos responsables de la red de 26 estaciones de medición repartidas por todo el país, pertenecientes a la Seaic. En ellas unos 75 alergólogos (médicos especializados) dedican «miles de horas de trabajo al año, de forma altruista» para observar al microscopio óptico los gramos de polen recogidos y determinar a qué especie pertenecen.

Una información publicada a diario en la páginas web www.polenes.com, que resulta de gran utilidad para enfermos y profesionales. Con esas estadísticas se pueden prevenir los efectos derivados de niveles elevados de polen. Las primaveras «intensas» suelen dar como resultado en mayo un brote de asma epidémico: semanas en las que los ingresos hospitalarios de urgencia por asma alérgico se multiplican por ocho.

Mejor prevenir

«Nos enfrentamos a una primavera moderada-intensa. No es motivo de alarma. Sin embargo, es muy importante que los alérgicos sigan las indicaciones de su médico a rajatabla y tomen la medicación. El año pasado muchos no lo hicieron y no pasó nada, pero si este año se la saltan de nuevo es muy probable que acaben en el hospital con una crisis de asma», avisa Subiza.

«En España hay dos áreas bioclimáticas muy diferentes. En la zona verde el nivel de polen no depende tanto de las precipitaciones del otoño sino de las temperatura de la primavera». Incluso en los años de sequía en Asturias llueve de forma regular y los gramos invisibles del polen se depositan en el suelo, reduciendo su incidencia. «Por ello no hay grandes fluctuaciones de un año a otro».

En el sur el 80% de lo pacientes están polisensibilizados. En los último años, cada vez son más las reacciones alérgicas que se registran y algunas voces apuntan a que en 20 años la mitad de la población de los países desarrollados podría sufrir de polinosis.

La Seaic, en su informe 'Alergológica 2005', presentado a primeros de mes, detecta algunos novedades sobre el anterior informe de 1992. Entre los pólenes, las cupresáceas y el plátano de sombra representan hoy el 10% de los casos, cuando antes no tenían incidencia. Una circunstancia que ha provocado la extensión del periodo clásico de estacionalidad de rinoconjuntivitis y asma.

Perfil del alérgico

Los datos epidemiológicos indican que el 57% de los pacientes que acuden a las consultas de alergia son mujeres. «Desconocemos las causas, pero las mujeres se sitúan a la cabeza de todas las patologías alérgicas», apunta Antonio Peláez, presidente de la Seaic. El 65% de los enfermos proviene de entornos urbanos, «lo que confirma la teoría de que cuanto mayores índices de contaminación, más casos se producen.

Por patologías, la mitad de los que acuden por primera vez lo hacen por rinoconjuntivitis, y el 26% por asma. Cada vez es más frecuente observar pacientes con distintos procesos. «Por ejemplo, rinitis-asma, que al tiempo tienen dermatitis atípica», añade Tomás Chivato, presidente electo de la sociedad.

Hay otro dato destacado: la afluencia cada vez mayor de inmigrantes a las consultas de alergia. En la actualidad el 5% de los alérgicos que acuden a las consultas de todo el territorio nacional son extranjeros. Además crece el número de rechazos a frutas como consecuencia al mismo tiempo del aumento de alérgicos al polen porque ambos productos comparten alérgenos comunes. Es lo que se llama reacción cruzada.



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