Ni un mal gesto, ni una mala palabra. Los que podíamos esperar en el partido de ayer alguna reacción tras el final de la etapa de Emilio Gutiérrez al frente de la política deportiva del Avilés, pudimos comprobar que la indiferencia reina en el seno de la afición local. Nadie dijo nada, no se vio ni una pancarta, ni para bien, ni para mal, ni apoyos a unos o reproches a los otros. Nada de nada, lo que puede tener más que un adjetivo: indiferencia. Lo que no es bueno ni malo, sino todo lo contrario, es lo que hay.