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Lunes, 3 de abril de 2006
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ORIENTE
COLUNGA
Cumpleaños Jurásico
El Muja celebra su segundo aniversario con visitas guiadas llenas de sorpresas y talleres didácticos que permiten convertirse en paleontólogos a niños y mayores
EXPECTACIÓN. Un grupo de visitantes observa una de las réplicas expuestas en el museo. / DAVID ESPINOSA
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Candela nació el 31 de marzo de 2004. El mismo día que el concejo de Colunga se vestía de fiesta para inaugurar el Museo Jurásico de Asturias. Con apenas seis días, la pequeña acompañaba a sus padres, vecinos de Colunga, durante la que sería su primera visita a este equipamiento museístico. Ayer, su familia regresaba al Jurásico para que Candela celebrara su cumpleaños rodeada de los mismos tiranosaurios que la han visto crecer.

Como ella, numerosas personas disfrutaron durante este fin de semana de una visita muy 'especial' por el museo con motivo de su segundo aniversario. Una guía vestida de paleontóloga se encargaba de enseñar todos los secretos de la era Jurásica a grandes y pequeños, aunque su labor quedaba interrumpida por las continuas apariciones del dinosaurio 'Sauro', la mascota del museo, que hacía la visita mucho más didáctica y divertida. La ruta 'cumpleañera' por el equipamiento museístico que se alza en forma de icnita sobre la rasa de San Telmo, entre Colunga y Lastres, concluía en los laboratorios y en el almacén del museo. En este lugar la ficción se volvía realidad de la mano del director del equipo de investigación de este centro, José Carlos García-Ramos.

Juegos para todos

Los talleres didácticos organizados durante este fin de semana como complemento a la visita guiada fueron sin duda uno de los grandes éxitos.

Los pequeños pudieron convertirse en paleontólogos por un día y buscar entre la arena restos fósiles que, a continuación, ellos mismos clasificaban gracias a la ayuda de los monitores y de los paneles explicativos. Algunos descubrieron ocultas entre la arena piezas tan interesantes como un diente de más de 27 centímetros de longitud que pertenecía a un tiranosaurios rex.

Los más pequeños, como Candela, se divertían haciendo huellas de sus dinosaurios preferidos utilizando moldes de plastilina que luego cubrían de yeso emulando una gran tormenta de agua y arena. «De esta forma los niños entienden cómo se formaron hace millones de años las huellas que han visto en los acantilados o en la exposición», explican los monitores.

Estos expertos les explicaron también a los niños mediante cuentos que los dinosaurios vivieron hace millones de años, «cuando no había niños», y que algunos eran «amigos» y otros «no tan amigos».

El Muja también ofreció la posibilidad de convertirse en paleontólogos durante un día a los adultos. Equipados con gafas de protección y una aguja electrónica, los más osados trataron de limpiar el fósil incrustado en un bloque de yeso que simulaba un acantilado. La tarea, demasiado minuciosa y lenta, sólo era apta para los más pacientes.

Jugar a la yincana siguiendo el rastro de decenas de huellas escondidas por la sala de exposiciones temporales del museo, o analizar un yacimiento ficticio para sacar conclusiones sobre la vida y las costumbres de los dinosaurios que habitaron la costa asturiana son otras de las múltiples posibilidades que se ofrecieron a los visitantes durante este fin de semana de cumpleaños.



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