«¿Cómo te llamas?», pregunta una profesora a un niño de 8 años con piel muy blanca. «Pepe», dice él. Sus compañeros, los profesores... Todos le llaman Pepe, pero en realidad se llama Inout y es rumano. Es uno de los 30 alumnos del colegio Menéndez Pelayo que acuden a las clases de apoyo extraescolar que ofrecen los voluntarios de Psicólogos Sin Fronteras.
Va a tercero y con sus compañeros de pupitre en tiempo no lectivas pasa también las horas de clase, por eso la comunicación entre ellos es más que fluida. Pepe estudiaba Conocimiento del Medio con Yelena, de Ecuador, porque tenían examen al día siguiente. Los demás hacían los deberes de Matemáticas que su 'seño' les había puesto durante la mañana. Son diez en clase «y aquí somos más ecuatorianos que españoles», apuntaba Angelo. Y siempre falla alguno.
«Hay una niña que a veces no viene porque tiene que cuidar a su hermano pequeño», lamenta Jairo Sánchez, uno de los dos monitores que atienden al grupo. Los hay también con problemas en casa. Los mayores los tienen los recién llegados, sobre todo porque sus niveles educativos son mucho más bajos que los de los niños de su misma edad en España. «Por los años los meten en tercero y luego los tienen que bajar uno o dos cursos».
Cuando llevan un tiempo, se les nota. «La semana pasada vino un niño nuevo de Santo Domingo y no sabía ni leer ni escribir con 8 años», lamenta la venezolana María Ángeles Ortiz, la otra monitora.
Pionero en España
Desde su experiencia dice que entiende mejor a los pequeños. «Aquí todo es diferente, la educación y el clima; la mayoría viene de climas tropicales y qué saben ellos lo que es un abrigo o un paraguas», explica mirando la tormenta que cae en la calle. «Y también el habla es diferente», asegura. El programa 'Petete' es pionero en España y nació en este colegio hace ya cinco años. Entonces lo subvencionaba la Consejería de Vivienda y Bienestar Social. Después se incorporaron las Escuelas Blancas de San Lázaro. El Principado aporta 12.000 euros para estos dos proyectos. Este último curso, otros siete colegios lo aplican gracias a los 40.000 euros que aportó el Ayuntamiento para Buenavista I, La Gesta I y II, Juan Rodríguez Muñiz, Fozaneldi, Santo Ángel de la Guarda y Nazaret.
El Menéndez Pelayo es el colegio público de Oviedo con mayor número de inmigrantes. Supera los 100, aunque su directora, Beatriz Fernández, no especifica una cifra «porque vamos recibiendo niños durante todo el año». Fernández calcula que el porcentaje de alumnos extranjeros es en este curso del 45%, unos 110 alumnos de los 250 que estudian en el centro, y el 99% son latinoamericanos.
Mestizaje progresivo
El elevado porcentaje de inmigrantes dota a las aulas de «un carácter especial», reconoce la directora. Más aún si los alumnos no empiezan todos en setiembre. Por eso pide colaboración de la Administración regional: «Queremos que no nos quiten profesorado y que escuchen nuestras reclamaciones».
Cada curso el colegio Menéndez Pelayo recibe más extranjeros, «el año pasado teníamos un 34%, empezamos el curso con un 40% y ahora debemos rondar el 50%». La directora no le encuentra explicación: «Puede que sea por el boca a boca, porque saben que aquí no hay rechazo o porque aquí quedan más vacantes».
La directora reconoce que cada vez hay menos alumnos españoles y que hay padres que «todavía no aceptan compartir con este tipo de alumnado». En breve se abrirá el plazo de inscripción, y «de cada 10 padres, ocho serán inmigrantes».