A eso de las siete de la mañana, cuando desayunó en el hotel Crowne Plaza de Melbourne antes de coger el avión que debía transportarle, vía Malasia, a Francia, Fernando Alonso pudo observarse en las portadas de los periódicos australianos, junto al Red Bull destrozado de Christian Klien o al Ferrari de Felipe Massa embistiendo a Nico Rosberg. «Hot Alonso (Caliente Alonso)», titulaba el diario 'Herald Sun'. «El campeón del mundo sobrevive a una demolición», contaba en páginas interiores 'The Age'.