Mientras las empresas constructoras continúan con la obra civil y el Ayuntamiento aprueba los precios y la imagen corporativa, el equipo de biólogos se encarga de los 400 ejemplares que ya están en Gijón pasando la cuarentena. De hecho, un 90% de las 60 peceras de exposición ya están llenas de agua y a la espera de que maduren los filtros de agua salada. Durante este mes y el que viene está previsto que lleguen a las instalaciones del acuario varios pingüinos de Magallanes, tortugas 'boba' y 'verde', y ejemplares de los grandes tiburones toro y gris.
La semana pasada se introdujeron en jaulas flotantes los primeros ejemplares de prueba: diez doradas y un grupo de lubinas. A partir de ahí, los ejemplares se introducen de manera paulatina para que, a finales de abril, haya en los acuarios de muestra un 15% de los ejemplares previstos para la inauguración.
De los 400 ejemplares que hay, los últimos en llegar fueron unos 70 peces de agua fría. Hay 22 julias, una raya, 4 cabrachos, 2 chopas, 16 sargos, y media docena de pintarrojas, un tipo de tiburón de zonas templadas (Atlántico y Mediterráneo) que puede llegar a medir unos 80 centímetros.
Aprovechar una cetárea
Hace tan sólo unas semanas, el acuario de Gijón tuvo que recurrir a una cetárea de la ciudad para estabular peces de agua fría que forman parte de su colección. La búsqueda de espacio fuera de las instalaciones de Poniente vino motivada por la saturación de las peceras destinadas a cuarentenas.
Así, la Cetárea del Rinconín ha cedido al acuario dos grandes estanques que suman 40.000 litros de agua y que están permitiendo agilizar las cuarentenas para que las instalaciones se puedan abrir al público a principios de junio.
El hecho de la que la obra civil esté casi terminada permitirá dedicar más esfuerzos a la adaptación de los animales, así como más energía eléctrica a la puesta en marcha de los sistemas de filtrado y depuración.