El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y su rival de centroizquierda, Romano Prodi, disputaron ayer el voto indeciso en su último debate televisado, entes de las elecciones del próximo fin de semana. El desafío fue transmitido por la RAI y estuvo regido por estrictas reglas para garantizar la igualdad de oportunidades de ambos candidatos, que tuvieron un máximo de dos minutos y medio para responder a cada una de las preguntas que hicieron dos periodistas.
Cada candidato tuvo un minuto de réplica y Berlusconi fue el que tuvo la última palabra al término del encuentro, tal y como se estableció por sorteo. El debate se celebró tres semanas después de que los dos contrincantes comparecieran ante las cámaras en un primer duelo que fue seguido por más de dieciséis millones de italianos y del que, según los medios locales, salió reforzado Romano Prodi .
En este nuevo cara a cara, Berlusconi 'atacó' a su rival con la cuestión fiscal, uno de los temas más caldeados de la campaña, dado que el bloque conservador asegura que si gana el centroizquierda los impuestos subirán drásticamente, algo que Prodi ha negado.
Desde hace una semana está prohibido difundir sondeos electorales, tal y como establece la normativa italiana, pero las últimas encuestas apuntaban a una ventaja de entre tres y cinco puntos del opositor Romano Prodi.
El candidato centrista se mostró convencido de que Silvio Berlusconi ha perdido la confianza de los ciudadanos y de que su riqueza y su imperio mediático no bastan para darle la victoria. «El tiene más dinero pero yo voy más rápido», apuntó un tranquilo Prodi en una conferencia en la sede de la prensa extranjera en Roma, en la que se refirió a la capacidad de propaganda de Berlusconi, el político más rico de Italia y dueño de los tres principales canales de televisión privada del país.
Avalado por la ventaja de que le daban los últimos sondeos, Prodi no cuestionó la valía empresarial del primer ministro, pero puso en tela de juicio su aptitud política. «El empresario trabaja para su propio beneficio, el buen político para beneficio de todos», subrayó, tras haber dado un repaso crítico a la política exterior y fiscal de Berlusconi .
La cuestión de los impuestos se ha convertido en uno de los puntos más caldeados de la campaña electoral, después de que el bloque del centroderecha hiciera de ella un arma arrojadiza al advertir de que Prodi subirá drásticamente los impuestos si alcanza el Gobierno.
El líder de La Unión lo negó de forma categórica, aunque matizó con ironía que puede parecer lo contrario a tenor de las informaciones que divulgan las televisiones privadas de Berlusconi. Así, precisó que las subidas fiscales afectarían a una minoría con mayor poder adquisitivo, mientras que para las clases más desfavorecidas los impuestos se reducirían, todo ello en medio de «una seria lucha contra la evasión fiscal».
Europa, en segundo plano
Se refirió además a la política exterior, cuestión que en la actual campaña está en segundo plano, y aseguró que si llega al poder remediará lo que considera el error más grande de Berlusconi : la ausencia de «una política europea activa». También citó entre sus prioridades el refuerzo de las relaciones con los vecinos del Mediterráneo, así como el estrechar «inmediatamente» los lazos con Asia, un continente que, a su juicio, vive una etapa de «renacimiento».
Además, pese a su oposición a la guerra de Irak, reconoció que es indispensable mantener la alianza y la amistad con EE UU, porque «no puede haber paz en el mundo si no hay estrechas relaciones entre Europa y Washington», afirmó.
Sobre política nacional, Prodi destacó que su programa incluye una decidida lucha contra el crimen organizado y medidas para hacer una Justicia más ágil, que reduzca «drásticamente» el exorbitante número de procesos pendientes, «nueve millones entre civiles y penales», recordó. «Yo daré un mensaje de serenidad y cohesión al país», indicó, tras apuntar que «de Berlusconi nos podemos esperar de todo». Refiriéndose a la controversia cuando arremetió contra el comunismo y dijo que en la China de Mao «hervían a los niños para abonar los campos».
Berlusconi y Prodi ya se habían medido en las elecciones generales de 1996, en las que venció el primero, pero «entonces el desequilibrio no era tan profundo como el actual, porque Berlusconi no controlaba la televisión pública», advirtió el líder de la oposición. Pese a todo, aseguró, medio en broma medio en serio, que los votos que recibe son «inversamente proporcionales a las horas que pasó en la televisión». SILVIO BERLUSCONI
ROMANO PRODI
«Haremos frente a Berlusconi con una política europea activa»