Juan Antonio Roca, 'J. R.', el 'cerebro' de la trama de corrupción de Marbella, vivía en el más ostentoso de los lujos, pero también obsesionado ante la posibilidad de que la Policía llegara a conocer la envergadura de sus negocios sucios. En los últimos meses, conforme avanzaba la investigación de la Unidad de Delincuencia Especializada y Fiscal (UDEF), llegó a poner en marcha una suerte de 'guardia pretoriana' que, además de protegerle, se dedicaba a hacer labores de contravigilancia para detectar cualquier movimiento de las fuerzas de seguridad.