El secretario ejecutivo de Política Económica y Empleo del PP, Miguel Arias Cañete, pidió ayer al Gobierno central y a los sindicatos una reforma laboral «más valiente» y que el acuerdo -previsto para antes del 1 de mayo- «no sea de mínimos». Cañete, que participó ayer, junto con representantes empresariales y sindicales en el VI Seminario Europeo de Empleo que se celebra en Gijón, cree que, ante la incorporación de inmigrantes al mercado laboral y el peso que tienen las pymes en el tejido empresarial español, caracterizadas por una mayor temporalidad en el empleo, la reforma «debería ser más ambiciosa».
Dada la falta de competitividad de España, considera que, en la negociación, se deberían tratar asuntos como elevar la vinculación entre el aumento salarial y crecimiento de la productividad, la existencia márgenes de flexibilidad para la organización del trabajo y un mayor desarrollo de los contratos a tiempo parcial.
El responsable económico del PP también abogó por una reducción del impuesto de sociedades mayor que la del Gobierno, que fija la rebaja en un 5%. «Debería recortarse un 10%, manteniendo las deducciones y desgravaciones. Así las empresas ahorrarían en costes fiscales más de 10.000 millones de euros al año».
Armonización fiscal
En este sentido, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, abogó por una integración fiscal en Europa que favorezca la competitividad de las empresas y la creación de empleo estable. Tanto él como su homólogo de CC OO, José María Fidalgo, se refirieron al inminente acuerdo de la reforma laboral que busca «la transparencia en la cadena de contratas y subcontratas». En este marco, piden la puesta en marcha de un registro de la empresa principal que recoja todas las compañías contratadas, así como que el comité de la empresa contratista tenga capacidad de tutela sobre la plantilla que consta en el registro.
Fidalgo explicó que otras de sus solicitudes es que se penalice la temporalidad: «No se trata de aumentar la cotización al desempleo de los eventuales, pero sí de disminuir el porcentaje para los fijos». Por su parte, el secretario de la patronal asturiana, Severino García Vigón, no obvió que los costes laborales directos o indirectos son un elemento básico para competir», pero con un peso cada vez más relativo, ya que factores como la innovación y la gestión de recursos humanos también influyen. Subrayó que la «temporalidad no es un buen fenómeno», pero que cualquier medida que penalice o limite la temporalidad debe admitir alternativas de flexibilidad, porque, si no, acabará penalizando el empleo en las empresas. El consejero de Industria, Graciano Torre, recordó que, en un ámbito de globalización, la demanda de flexibilidad responde a una realidad y, por tanto, «hace falta un cambio de cultura», en el que haya una mayor participación de los trabajadores, mayor polivalencia y salarios ligados a productividad.