Bajo el llamativo título de '¿Es una nación una patata?', el profesor de Historia Antigua de la Universidad de Málaga Fernando Wulff ofreció ayer en la biblioteca del campus de El Milán una conferencia en la que criticó duramente las teorías políticas nacionalistas. Tras su intervención, que se enmarcó en el ciclo sobre Teoría e Historia de los Nacionalismos, Wulff (Santiago de Compostela, 1955) no dudó en afirmar que el concepto de nación debería, sencillamente, «ser eliminado».
-Si el título de su conferencia puede parecer provocador, más aún lo es la explicación que ha dado en su charla, en la que dijo que la nación no existe.
-Sí, es algo que se define muy bien con el símil de la patata. Así como una patata es una patata, algo que existe y se puede describir, la nación no tiene una concreción, no es algo real.
-¿Cómo ha podido surgir, entonces, este concepto que según usted es irreal?
-La idea de nación surge en el siglo XIX y es la manera en la que en esa época se teorizan las sociedades. Pero no responde a una sociedad real, por lo que da lugar a maneras de pensar que son erróneas, que no se corresponden con la realidad del mundo.
-¿No existe la identidad cultural que los nacionalistas toman como base de sus doctrinas políticas?
-Hay muchísimas acepciones distintas de nación. Una de las que pueden considerarse es la existencia en un grupo humano de elementos de identidad cultural. Los nacionalistas dicen que eso tiene que tener expresión política, en un partido nacional o en un Estado nacional. Eso es ir un paso más allá y es parte de la falacia del nacionalismo.
-¿Por qué?
-Porque si en el mundo hubiese un Estado por cada identidad cultural, tendríamos 12.000 estados. No es así y no tiene por qué serlo. Dentro de un solo Estado pueden convivir perfectamente muchas identidades culturales. Hablar de identidades culturales me parece una formulación menos agresiva que decir que una nación es única y que una persona no puede tener varias pertenencias a naciones o identidades culturales. Yo creo que es al contrario: lo humano es pertenecer y uno puede tener pertenencias múltiples, porque somos parte de diversas identidades. Uno puede sentirse identificado con su barrio, con su ciudad, con su país, con el resto de las personas de su misma profesión, o con las que comparten una afición.
-¿Piensa que los nacionalistas son conscientes de que utilizan un concepto irreal como fundamento para sus fines políticos? ¿Qué hay de inocente en esas doctrinas?
-Yo pienso directamente que el concepto de nación debería ser eliminado, porque no es racional. Deberíamos hablar en términos comprensibles, que respondieran a cosas reales. Respecto a su pregunta, claro que hay gente que lo utiliza con fines partidistas. Es obvio que estamos en un sistema democrático, pero también es un sistema con algo de oligárquico, porque está dominado por partidos políticos, que son estructuras oligárquicas que se justifican en el poder. Su fin es obtener el poder de la manera que sea. Y la utilización de estos componentes identitarios que pueden fácilmente llegar a los sentimientos de los ciudadanos es algo natural en los partidos políticos. Forma parte de su propósito.
-Hay construcciones políticas que han estado en boga en algunos momentos históricos pero que finalmente han sido superadas. ¿Se superará el nacionalismo como ideología?
-Esa es la esperanza, porque los conceptos nacionalistas nos han llevado a guerras mundiales y a muchos conflictos. Por eso somos muchos los que pensamos en otros términos y queremos un mundo en el que se acepten las múltiples identidades y en el que la afirmación de tus identidades se realice de una manera no violenta. Y hay ejemplos de esta visión, como la Unión Europea. En otras épocas, cosas que pretende la UE, como quitarle a un país parte de su soberanía económica, habrían provocado que ese país fuese a la guerra. El mundo avanza y todos entendemos la multiplicidad de realidades. Por eso creo que hay esperanza.