Desde que se pusiera en marcha el Plan General de Control de Explosivos, en noviembre de 2004, la Guardia Civil no ha detectado ningún caso de sustracción de explosivos en explotaciones mineras asturianas, según puso ayer de relieve el capitán José Gómez Álvarez Novoa, interventor de armas y explosivos de la 14ª zona de la Guardia Civil. Tal y como avanzó el ministro de Interior, José Antonio Alonso, en su última visita al Principado, hasta el momento se han registrado unas 300 infracciones al reglamento de explosivos en el Principado. De éstas, algo más del 70% tiene que ver con que en la fase del consumo de los explosivos no se cuenta con la supervisión de un vigilante de seguridad. Esta condición se incorporó al reglamento de 1998 en la última modificación -la de marzo del año pasado- para evitar el desfase de cantidades entre la dinamita que se entrega a los artilleros y el uso real de la misma.
Antes de la reforma -abordada tras conocerse que la dinamita utilizada en la masacre del 11-M había salido de minas asturianas-, «las fases de fabricación, almacenamiento y transporte estaban bien reguladas», asegura el capitán Álvarez Novoa. El interventor de armas y explosivos reconoce, sin embargo, que la fase final, la del consumo de los explosivos, era la que carecía de unas normas claras. «Ahora toda instalación tiene que llevar un libro de registro, cada consumo tiene que llevar aparejado un acta y todos los que participan en el consumo tienen que responsabilizarse de esa operación», puntualiza.
Las cosas han cambiado y las medidas introducidas «están resultando efectivas». No obstante, según el capitán Álvarez Novoa, es precisamente la fase del consumo la que está resultando «más delicada» en las labores de control.
Aunque las inspecciones son rigurosas y, por ahora, no se han descubierto sustracciones de dinamita, el capitán de la Guardia Civil apunta que no se puede tener la tranquilidad total de que no vuelvan a repetirse robos de explosivos con fines terroristas. «Siempre que exista una persona desaprensiva podrán ocurrir cosas así», comenta. Por eso «no bajamos la guardia».
Nueve agentes
Tres grupos -uno por cada una de las dos comandancias de la Guardia Civil en Asturias y otro grupo de zona- se encargan de este operativo especial en el Principado. Realizan una media de dos inspecciones diarias por grupo, a las que hay que sumar las intervenciones que puedan realizar los interventores de la demarcación.
El capitán Álvarez Novoa -que ayer ofreció una charla sobre el reglamento de explosivos a los Ingenieros Técnicos de Minas del Principado- valora que, aunque «cuesta arrancar», las explotaciones mineras asturianas se están adaptando a los nuevos requerimientos legales. Y pone como ejemplo la «importante» reducción en el número de infracciones relacionadas con la documentación que éstas deben cumplimentar después de que, en los tres primeros meses de aplicación del Plan de Control de Explosivos, se registraran el 50% del total de infracciones tramitadas por este motivo.