EL Ministerio del Interior ha elaborado un informe sobre el alto el fuego permanente de ETA en el que se constata que la banda no sólo no ha cometido atentados desde el anuncio del cese de la actividad terrorista, sino que tampoco ha extorsionado a empresarios ni se han producido actuaciones de violencia callejera. El informe, en poder de Zapatero, será estudiado con el PP en el marco del pacto antiterrorista, convocado por el Gobierno a petición de Rajoy.
Sólo han pasado quince días desde el comunicado de ETA, un periodo de tiempo muy corto para sacar conclusiones. A lo largo de estos años en muchas ocasiones estuvo la banda dos semanas sin dar señales de vida (más bien de muerte) y luego continuó con su actividad criminal. Verificar que ETA ha roto con la inercia de cuarenta años de atentados y actuaciones mafiosas requiere de mucho más tiempo. No obstante, el presidente Zapatero ya ha anunciado que si no hay signos de violencia, antes del verano pedirá al Congreso de los Diputados autorización para abrir negociaciones con la banda. El plazo (tres meses) propuesto por el presidente para asegurarse de que el alto el fuego es una decisión consistente contrasta con la caracterización del proceso, como un «camino largo», realizada reiteradamente por el propio Zapatero. Tres meses es un periodo muy breve para pasar a la siguiente etapa, centrada en la negociación con los terroristas. ¿A qué se deben las prisas si el proceso va a ser largo?
Hay dos elementos a considerar. Zapatero necesita mantener activa la negociación con ETA, en la agenda política, porque le confiere la iniciativa frente al PP. Si antes de dos años la negociación con la banda se encuentra muy avanzada y se desarrolla de acuerdo a los intereses del Gobierno, las expectativas electorales de Zapatero quedarán despejadas. Si el proceso languidece en torno a cuestiones preliminares, el impulso positivo que tuvo en la opinión pública el anuncio de la banda se acabará diluyendo. Por otro lado, es probable que ETA y Batasuna no dispongan de un tiempo ilimitado de espera, en el caso de la banda, porque presionan los presos, y en el de Batasuna, porque necesita estar legalizada para disputarle la hegemonía al PNV en las elecciones municipales.