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Jueves, 6 de abril de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
TINTA CHINA
Peces espada
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HAY que andarse con cuidado, pues en materia científica no todos los eslabones son de oro.

Hace poco tiempo que Stephen Czerkas -creador y propietario del Museo de Dinosaurios de Blanding, Utah, Estados Unidos- creyó haber descubierto el eslabón perdido entre esos grandes reptiles y el vuelo de las aves.

Un cuento chino -en China se organizó el fraude-, habida cuenta de que los fósiles del hallazgo eran una hábil reconstrucción procedente de varios animales.

Así que no echemos las campanas al vuelo, ni tampoco nos pongamos muy anfibios ante la posibilidad de que ahora se haya descubierto otro gran piñón de la cadena de la vida, ese animal acuático al que se le quedó pequeño el océano y decidió conquistar la tierra.

Las verificaciones de la ciencia requieren unas cuantas gotas de paciencia.

Ello no quiere decir que debamos poner en remojo la teoría de la evolución darwinista, que no es papel mojado y hasta Benedicto XVI le ha concedido una verosimilitud relativa.

Lo que yo no sé es qué desventuras sufriría con Neptuno ese animal en tránsito para que huyera desde las olas del mar a la sal de la tierra. Quizá no estaba informado de que más peligrosos que los peces espada son los espadones terrenales.



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