Cientos de personas, niños y mayores, acudieron ayer a diferentes iglesias para recibir la bendición de sus ramos, en una jornada muy animada.
Los más madrugadores fueron los de la parroquia de Santo Tomás de Cantorbery, en la iglesia vieja de Sabugo, que a las diez y media de la mañana estaban en la plaza del Carbayo para recibir la bendición de los ramos. A las once de la mañana fue el turno de los parroquianos de San Nicolás de Bari, que acudieron en buen número al acto.
La última en celebrarse fue la de la iglesia de los Padres Franciscanos, que hubo de retrasarse debido a la lluvia y a la incertidumbre de si se celebraría la procesión de La Borriquilla.