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Miércoles, 12 de abril de 2006
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ASTURIAS
LA ESBILLA
Intervencionismo lácteo, pero menos
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El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha puesto sobre la mesa la propuesta del plan lácteo para la campaña 2006/2007, una campaña que comenzó el pasado 1 de abril y sobre la que todavía existen numerosas incógnitas.

El sector productor está presionando al industrial para que incremente el precio de compra, al acusarle de adquirir leche francesa a bajo precio. Tal como está siendo planteado, podría parecer, y así se ha enfocado en ocasiones, como una práctica de 'dumping' del sector francés. Pero la realidad no es así. En Francia, el precio de la leche es un 13% más bajo que en España. El libre mercado permite a la industria comprar en igualdad de condiciones en cualquier lugar de la Unión Europea. Y así lo hacen, como es normal. Lo que hay que plantearse es por qué en Francia sobreviven con precios más bajos y, en cambio, el sector español, con precios de venta en origen más elevados, lo está pasando peor. Entre otros aspectos, porque nuestros vecinos tienen un sector mejor dimensionado, reforzado con una interprofesional eficaz.

En España, un excesivo intervencionismo del mercado está llevando a un mantenimiento ficticio de unas estructuras productivas poco competitivas, a cambio de obtener ciertos réditos sociales. En el anterior plan de reestructuración del sector lácteo se apostó claramente por mantener parte de un sector poco rentable a cambio de no romper la estructura socioeconómica en determinadas zonas rurales. Esos polvos han traído estos lodos, una crisis de precios de muy difícil solución en la situación actual.

Pero siempre que se habla de leche hay que volver la mirada a Galicia, máxima productora nacional. Hay desconcierto y preocupación. El Gobierno gallego critica este nuevo plan, diferente al que tanto beneficio les dio el pasado año, aunque solo fuera a ellos. Un indicador positivo para el resto de las regiones. En Galicia continúan defendiendo el apoyo a las pequeñas explotaciones poco rentables, pero de alto valor social, un modelo minimalista que ha demostrado no aguantar las tensiones de precios.

El problema es que ahora, con el plan lácteo 2006/2007, el Gobierno no deja contento siquiera al mayoritario sector gallego, pero tampoco a las industrias ni a los grandes productores, que lo consideran todavía demasiado intervencionista. Tampoco parece que el secretario general esté a gusto. Josep Puxeu alabó los resultados del plan 2005/2006, no le quedaba otra. Sin embargo, ha propuesto una nueva alternativa bastante diferente y poco continuista; aun así, tengo la sensación de que poco liberalizadora, para lo que a él le habría gustado.



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