Siete niños murieron ayer y otros quince resultaron heridos cuando un cohete alcanzó el patio de una escuela en la provincia afgana de Kunar, próxima a la frontera paquistaní, una de las más peligrosas del país asiático.
Fuentes policiales aseguraron que el proyectil fue lanzado por militares profesionales, al considerar que la precisión con que alcanzó el objetivo demuestra que quien lo lanzó era experto, pero no matizó si hablaba de rebeldes talibanes o las Fuerzas Armadas paquistaníes. Sin embargo, el general Benjamin Freakley, comandante de la Fuerza Conjunta de la coalición encabezada por Estados Unidos, afirmó que «este acto despreciable muestra claramente la falta total de consideración hacia el pueblo por parte del enemigo de Afganistán», una frase con la que generalmente se alude a los talibanes.