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Miércoles, 12 de abril de 2006
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OPINIÓN
OPINIÓN EDITORIAL
Berlusconi no gana
Con el resultado más apretado de los anales de la República, la coalición de centroizquierda encabezada por Romano Prodi, la Unión, ha ganado las elecciones legislativas en Italia y, en principio, puesto fin a la larga legislatura dominada por el centroderecha a través de la coalición Casa de las Libertades, de la que era motor Silvio Berlusconi. El temperamento del presidente del Consejo saliente, su condición de 'inventor' del partido eje de la Casa, Forza Italia, y su decisión explícita de cargar sobre sus espaldas todo el peso de la campaña electoral habían derivado la jornada hacia una suerte de referéndum sobre su conducta política y aun personal. Y el resultado sólo puede interpretarse más como una derrota del 'Cavaliere' que como una victoria de la coalición opositora y de su candidato.

Berlusconi tuvo el mérito incuestionable de haber sido capaz de reordenar el espacio conservador, juntando a liberales, cristianodemócratas, nacionalistas, regionalistas y posfascistas, en el ambiente oscilante que siguió a la 'refundación' de la República tras la implosión de la Democracia Cristiana y el Partido Comunista. Pero su campaña, basada en el descrédito total de su oponente, al que pintaba como una marioneta manejada por comunistas, y su descalificación de los posibles votantes de Prodi, a los que no dudó en llamar «tontos», han terminado por decantar el voto de los indecisos hacia la Unión. Berlusconi se ha negado a reconocer la victoria de su ponente y ha denunciado «irregularidades» en el decisivo voto de los emigrantes.

Italia necesita imperiosamente salir del estancamiento económico -crecimiento cero y déficit presupuestario de cuatro puntos del PIB- en que está. Y, para ello, el sobrio profesor de Economía y ex presidente de la Comisión Europea, que reorganizó una oposición atomizada que ahora aglutina desde los católicos moderados hasta los comunistas, cuenta casi exclusivamente con su reputación de político honrado. La heterogeneidad de la Unión que representa -11 coaliciones unidas por su animadversión a Berlusconi-, su mayoría exigua en el Senado y el hecho de que él no sea líder de un partido fuerte, harán que la supervivencia de un Ejecutivo de cuño propio y el cumplimiento de su programa sean un verdadero milagro diario.



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