El PSOE abrirá la próxima semana una nueva etapa en el Congreso. La Ejecutiva del partido nombrará el lunes a Diego López Garrido como portavoz en la cámara baja. Su puesto como secretario general del grupo parlamentario lo ocupará Julio Villarrubia, un diputado palentino poco conocido que, durante esta legislatura, ha representado a la formación ante la comisión de Justicia. Ambos tomarán el testigo de Alfredo Pérez Rubalcaba, un peso pesado de la política que la propia dirección socialista considera «difícil de sustituir». Su principal reto será mantener la estabilidad parlamentaria lograda por el ahora ministro del Interior en arduas negociaciones políticas y conseguir que dos grandes rivales, Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y Convergència i Unió (CiU), sigan peleándose por apoyar al Gobierno.
El nombramiento de los nuevos dirigentes parlamentarios socialistas no se hará efectivo hasta el próximo día 25, cuando el grupo parlamentario en pleno (Congreso, Senado y Parlamento Europeo) dé su visto bueno a la elección del secretario de Organización del partido, José Blanco.
Estreno
No obstante, Diego López Garrido se enfrentará este martes a su primera reunión como líder del grupo en funciones en la Junta de Portavoces del Congreso, en la que tiene ya una larga experiencia como mano derecha de Rubalcaba. De inmediato, tendrá que iniciar con los grupos parlamentarios la negociación de los proyectos de ley que desea impulsar Rodríguez Zapatero en la segunda mitad de su mandato.
En teoría, Pérez Rubalcaba ya ha dejado todo encauzado. Los más optimistas aseguran que lo difícil ha pasado y que una vez superada con éxito la 'prueba de fuego' del Estatuto de Cataluña y comprometido el PP en la lucha antiterrorista, sólo queda seguir rodando.