Estos días su espacio está mermado. Las obras en la casa de los Oviedo-Portal han reducido sensiblemente sus paredes, pero las principales joyas del Museo de Bellas Artes de Asturias siguen frente al público en el Palacio de Velarde. Pasear entre ellas y advertir las pinceladas de cinco siglos de pintura es «siempre un placer», asegura sin descanso su director, Emilio Marcos Vallaure. Un placer que puede ser alimentado si a las miradas acompaña el saber. Las visitas guiadas que organiza la pinacoteca ofrecen la evidencia de esa suma, pero ahora el visitante puede olvidarse, si lo desea, de calendarios y grupos de espectadores moviéndose al unísono.