El Centro de Encuentro y Acogida (CEA) de Cáritas está en La Tenderina. Un edificio blanco con jardín saluda desde hace ocho años a los «transeúntes toxicómanos en activo que viven en la calle, no tienen dónde ir» y necesitan lo más básico: tomar un café, dormir bajo techo o darse una ducha. La educadora social Charo Reyes explica el funcionamiento de lo que ella y sus ocasionales residentes llaman «la casa», mientras el director de Cáritas, Adolfo Rivas, adelanta una mudanza: «Esto está en una unidad de gestión del PGOU y dentro de dos años lo van a tirar todo».