Las declaraciones de la ministra de Agricultura Elena Espinosa en las que insinúa que la crisis de precios no se debe a los márgenes comerciales establecidos por los distribuidores no han sentado nada bien al sector. Hay que recordar que las organizaciones profesionales agrarias están realizando un notable y necesario esfuerzo para sensibilizar a la opinión pública sobre la realidad del sector agrario y las dificultades económico-financieras en que se encuentra.
Pero lo que ha insinuado la ministra no es tan disparatado. El problema no son los márgenes de los intermediarios, sino el alto número de intermediarios que existe. Según esto, la solución parece sencilla: se eliminan intermediarios y santas pascuas. Pero la dificultad estriba en que, en muchos casos, los sectores están tan desestructurados que no han tenido la capacidad de agregarse y eliminar estos eslabones. La otra solución consiste en ser tan eficaces que se pueda rentabilizar exclusivamente el primer escalón de la producción, algo muy complicado con la estructura actual de costes agrarios.
Lo verdaderamente preocupante es que a estas alturas el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación tenga que anunciar la publicación de un exhaustivo estudio que analiza esta conocida realidad de nuestro campo. Otra vez a observar y diagnosticar un manido problema para cuya solución se creó el Observatorio de Precios. Esperemos que realmente haya intención de actuar, y rápido, porque, ateniéndonos a lo visto, se nos va a quedar aspecto de lechuza famélica, con enormes ojos para observar y un pequeño estómago de tanto ayunar.
Mientras tanto, las nuevas iniciativas agrarias asturianas, siempre bienvenidas, deben arrancar con este problema resuelto. Este es el caso de la nueva empresa Asturian Berrys, constituida para el cultivo y comercialización de arándanos, fundamentalmente con destino exterior. Los cien años recién cumplidos de la Cooperativa de Agricultores de Gijón tendrán que garantizar precisamente esta capacidad comercializadora y contribuir a la tan necesaria diversificación agraria de la región.
Terminamos hoy comentando un asunto que excede a la realidad agraria del Principado, pero que como consumidores nos debe preocupar. Los altos precios en el mercado del cada vez mejor llamado 'oro verde' han convertido este producto en una atractiva herramienta de estafa, tal como se ha demostrado con la trama del aceite de oliva fraudulento desarticulada recientemente. Comercializar aceite de girasol con ciertos y todavía desconocidos aditamentos se ha convertido en un negocio rentable; hasta que te cazan, claro. Preocupa sobre todo el tiempo que ha tardado en ser detectado este fraude. Los sistemas de control son exhaustivos, o eso creemos todos, así que alguien debería explicar qué ha pasado y justificar una excepción que debe confirmar una regla básica de seguridad alimentaria.