Una hora exacta permanecieron don Felipe y doña Letizia en el interior del Materno-Infantil. «Fue difícil el tránsito por los pasillos porque se paraban con otros niños que había en la planta que no eran los del accidente», detalló el gerente del Hospital Central, Abelardo Román.
El acto fue privado e íntimo, sólo con un cámara, el de la Casa Real, dispuesto a fotografiar con los Príncipes a los pequeños que lo desearan. Pero ninguno lo reclamó. Aitor, el más pequeño de los que viajaba en la excursión de León, fue algo más exigente con sus peticiones. Quiso que doña Letizia le leyera un cuento. Ella accedió y tuvo que hacerlo durante casi un cuarto de hora. «Quería que le leyera el cuento hasta el final. Tuvimos que rogarle que la dejase libre para que pudiese visitar a los demás», sonrió el presidente del Principado, mientras relataba el encuentro..
Más de uno se sorprendió ayer al ver a los Príncipes por los pasillos del centro. Más todavía cuando doña Letizia le preguntó a uno de los pequeños recién operados cómo se encontraba. Pero ella también fue sorprendida. Con la propia inocencia infantil que caracteriza a los menores hubo otro que le preguntó si le había traído algún regalo. Algo normal para ellos en esta situación.