El hogar, el digno y favorable hogar de los jubilados y pensionistas de Cimadevilla en Gijón, se ha cerrado, según dicen, para restaurar y modernizar el edificio, dejando a dos velas por mucho tiempo a todos los usuarios con un simple y pequeño comunicado escrito y otro confuso y embarullado verbal, que dio fin a la última partida de lotería casera. Hasta aquí llegó la triste despedida histórica que dicen temporal, pero por un año.
Es justo mencionar que los trabajadores de ayer tenían el hogar como su segunda casa y a los socios y socias como de familia, por eso alguno no fue capaz de disimular la tristeza que deja atrás una camaradería forjada durante mucho tiempo y que ahora se ve truncada por una larga espera que ojalá no quiera Dios que no sea demasiado larga para alguno.
Para más ver, el que suscribe dice que tanto la cocinera como los demás sirvientes del comedor son unas excelentes personas, cada una en su lugar, y a la señora directora del centro, un cordial saludo por su estilo de tratar a las personas, en general.