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Jueves, 20 de abril de 2006
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Asturias
Los Príncipes trasladan a los heridos y sus familias «el dolor que siente toda España»
Don Felipe y doña Letizia visitan a tres de los hospitalizados en el Central y dan ánimos a familiares y amigos 13 personas continúan ingresadas aunque evolucionan favorablemente
A la una del mediodía el Hospital Central estaba totalmente paralizado. La anunciada presencia de los Príncipes de Asturias para visitar a los heridos en el accidente de autobús de Lena congregó en la entrada del Materno-Infantil a numerosas personas. El presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, el delegado del Gobierno, Antonio Trevín, la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, y el de Oviedo, Gabino de Lorenzo, también esperaban para darles la bienvenida.

Cuando pasaban cinco minutos de la una, llegó el coche oficial y don Felipe y doña Letizia pisaron suelo ovetense. La visita al Hospital no merecía demasiadas sonrisas, pero personal médico, pacientes y curiosos se concentraron a las puertas del centro. Tras saludar a las autoridades, dieron manos y besos a quienes lo pidieron. Los Príncipes de Asturias, acompañados por autoridades y guiados por el gerente del Hospital Central, Abelardo Román, visitaron a tres niños, los hospitalizados con pronóstico menos grave, en el centro hospitalario. Allí continúan ingresadas diez personas, «las que se encuentran o se han encontrado en peor estado, por ser éste el hospital de referencia de Asturias», explicó Román.

En total son trece los heridos en el accidente del pasado domingo, diez de ellos menores, los que continúan hospitalizado. Ninguno pudo recibir ayer el alta aunque, según fuentes hospitalarias, la mayoría evoluciona favorablemente. La pequeña Andrea P. M, de siete años, vuelve a presentar, un día más, el peor pronóstico. Continua ingresada, sin cambios, en la UCI Pediátrica. Según el último parte médico ofrecido por el Sespa, está en situación estable hemodinámicamente.

Otros cinco heridos que se mantienen en el centro hospitalario de Oviedo continúan graves. Se trata de B. S. P., mujer de 22 años; A.V. M. S., niña de 15 años; M. A. S., mujer de 40 años; J. A. G., joven de 16 años; y B. G. S., niña de 12 años. También continúa grave J. J. B., de 45 años, ingresado en el hospital Valle del Nalón, en Langreo. Por su parte, Yordan. C. y Daniel S. C., jóvenes de 16 y 14 años respectivamente, continúan su recuperación en el Hospital Álvarez-Buylla de Mieres. Presentan la misma situación clínica que el martes, según la información sanitaria.

Una visita especial

Joel, Aitor y Sara, «seleccionados previamente por su estado de mejoría», según apuntó el gerente, fueron los tres pequeños que recibieron en sus habitación la visita real. Tras el encuentro privado con los pequeños, Don Felipe y doña Letizia mantuvieron una reunión con las familias de los heridos y con un grupo de scouts en el ciberaula del Hospital Central. Fue el momento elegido para transmitir su apoyo a las familias.

«Se mostraron muy cercanos y dejaron ver que realmente están preocupados y al corriente de la situación de cada uno de los heridos», explicó la presidenta de Scouts d'Asturies, Inés Fernández. Tanto ella como Olaya Noval, la coordinadora del grupo de scouts San Miguel y el resto de monitores del equipo menos Jorge, que aún continúa hospitalizado, destacaron la calidez de la reunión. «Les dieron ánimos de toda la Familia Real y aseguraron que se trata un golpe muy duro que siente toda España», apuntó Fernández.

La visita de los Príncipes duró una hora. Sesenta minutos que el presidente del Principado calificó de «emotivos». Vicente Álvarez Areces agradeció el gesto ante una tragedia que «ha conmocionado a toda Asturias y toda España».

En su recorrido, los Príncipes no pudieron conocer ayer a Brígida porque su estado es aún grave, pero ayer ya había recuperado la consciencia. «Y pregunta más que cuarenta», bromeó su madre después de verla. La niña, afirmó Nicanor, su padre, «está preocupada por las cicatrices que le quedarán, pero no habla aún del accidente». Ellos tampoco comentan nada porque «nos han dicho los psicólogos que no adelantemos acontecimientos. Eso sí, que no le ocultemos nada», añadió. La pequeña de 12 años preguntó por los compañeros, por la gente de casa y, de momento, nada más. Hoy los médicos le harán cirugía plástica en una mano.



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