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Jueves, 20 de abril de 2006
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Sociedad
Don Felipe reivindica una televisión que sea «vehículo de convivencia»
Don Felipe abrió la XII Asamblea de Eurovisión con un elogio al papel «fundamental e insustituible» que juegan los medios de comunicación Los intervinientes, Caffarel y Réveillon, hicieron alusión al papel de doña Letizia como periodista
ACTO. La capilla del Reconquista acogió la apertura de la Asamblea de Eurovisión. / JUAN CARLOS ROMÁN
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«Las televisiones públicas asociadas a la Unión Europea de Radiotelevisión son un medio para seguir defendiendo los valores de la paz, la libertad y la justicia, para educar, para seguir sembrando cultura...». El Príncipe de Asturias ensalzó con esas palabras la misión social de las televisiones públicas en el acto de apertura de la XII Asamblea General de la UER, ayer, en Oviedo. Ante un centenar de representantes de las distintas cadenas europeas, así como diversas autoridades, don Felipe aseguró que esa capacidad televisiva de influir puede servir «para que los temores de uno de nuestros insignes premiados, Giovanni Sartori, de que la palabra pueda ser destronada por la imagen, de que lo visible pueda oscurecer y extraviar nuestro pensamiento, se transformen en el sueño de otro no menos ilustre de nuestros galardonados, el profesor George Steiner, y su esperanza de que las grandes ideas humanas, la artes y las humanidades y la creación de belleza nunca dejen de ser las fuerzas que conformen el espíritu europeo».

Fue la intervención de don Felipe un elogio continuo de la función pública de las televisiones específicamente, pero también del conjunto de los medios de comunicación social a los que adjudicó «un papel fundamental e insustituible».

Se congratuló también el Heredero de la Corona de que los premios que llevan su nombre «inspiran los valores que guían la actividad de las televisiones».

Su discurso cerró un acto en el que previamente habían intervenido la directora general de RTVE, Carmen Caffarel, y el secretario general de Eurovisión, Jean Réveillon. La primera se comprometió en Oviedo, en la recoleta capilla del Hotel de la Reconquista, a «afianzar aún más si cabe la proyección internacional de los Premios Príncipe de Asturias», pero también hizo mención al futuro tecnológico del que se beneficiarán las cadenas televisivas y, sobre todo, «la televisión de alta definición, que será un referente de futuro para consolidar y ampliar nuestras posibilidades».

Al igual que haría momentos después Réveillon, Caffarel hizo alusión a la etapa de doña Letizia como periodista y, en concreto, como profesional «de esta casa», a la que «está unida emocionalmente», dijo en alusión a TVE.

Del mismo modo se expresó el secretario general de Eurovisión, quien en francés, y seguido atentamente por la Princesa, comentó que «sabemos, querida princesa Letizia, que ha sido testigo directo y activo, en las distintas funciones periodísticas que ha desempeñado (...) El hecho de que haya querido estar aquí esta noche, junto con su esposo, para compartir estos momentos con aquellos que fueron sus compañeros de camino testifica su evidente atención para con la evolución de nuestro mundo».

Tales palabras fueron agradecidas con una sonrisa por doña Letizia y también por don Felipe, que compartieron la mesa presidencial con los dos intervinientes, el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, y el presidente de la Fundación anfitriona, José Ramón Álvarez Rendueles. Además, en primera fila tomaron asiento su director Graciano García; el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo; el delegado del Gobierno, Antonio Trevín, y representantes de las más altas instituciones asturianas que siguieron con interés los discursos.

En el suyo, Réveillon aplaudió la llegada de las nuevas tecnologías, pero también advirtió de sus riesgos y pidió por ello: «Tengamos cuidado todos, incluidos los gobernantes responsables de las normativas y asegurémonos de la perennidad de los contenidos».

Habló el experto de de los blogs, de internet, de las empresas de telecomunicaciones y de la convergencia de los sistemas lo que le llevó a preguntarse: «¿Qué va a ser del audiovisual público?» en esta rápida evolución. Según Réveillon su lugar «ha de ser esencial para que sean preservados en el contenido de los programas los valores de democracia, el debate de ideas, la diversidad de diálogo y de culturas, los valores de los programas de conocimiento y de educación, así como de la protección de la dignidad humana».

Para Réveillon, «el audiovisual de servicio público es el garante de todo ello y va a seguir siéndolo, apoyado en toda Europa por la adhesión cada vez más firme de un público hoy en día informado de la necesidad de proteger los valores».

Tras sus palabras, se proyectó un vídeo con los momentos más emotivos recogidos por la Fundación Príncipe de Asturias durante sus 25 años de andadura. Fue precisamente por esas bodas de plata, por lo que Eurovisión celebró por primera vez su asamblea en España. Hoy comienzan las sesiones entre profesionales, que se prolongan hasta mañana.



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