Los plazos en la ciencia aeroespacial son aleatorios. Y más si el «sabroso» objetivo se llama Marte. Si por la industria dependiera mañana mismo pondría todos los medios a su alcance para enviar cuanto antes una expedición humana al planeta rojo. Si de la clase política dependiera, el objetivo de llegar en 2026 está al alcance de su mano, aunque «los medios y la voluntad para ello son bastante débiles». Lo dice Agustín Chicarro, responsable de la primera misión europea a Marte, que, según la comunidad científica, «está dando la vuelta al conocimiento que se tenía sobre este astro».