Los casi dos años y medio del Gobierno del tripartito han sido muy convulsos y se han caracterizado por numerosas crisis y tensiones, más de una docena, que han desembocado en enfrentamientos entre los socios del Ejecutivo autónomo. La remodelación confirmada ayer por Pasqual Maragall no es más que el último episodio de un sinfín de trifulcas internas en las que el presidente de la Generalitat ha tenido enormes dificultades para imponerse.
Todo empezó con la formación del Gobierno catalán, cuando ERC hizo públicos los nombres de sus consejeros sin que Maragall pudiera decir palabra. Un mes después de formarse el Gobierno, el líder de ERC y primer consejero del Ejecutivo autónomo, Josep Lluís Carod-Rovira, se fue a Perpiñán en coche oficial para reunirse con dirigentes de ETA sin siquiera habérselo consultado a Maragall. Carod-Rovira tuvo que abandonar el cargo.
En octubre de 2005, Maragall intentó une remodelación del 'Govern' por su cuenta, pero tuvo que dar marcha atrás ante la oposición de su propio partido y de los dos socios gubernamentales.