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Sábado, 22 de abril de 2006
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ASTURIAS
Asturias
«La carga emocional fue muy fuerte; como médico es difícil abstraerse», afirma el jefe de Urgencias del Central
«Se tardó en saber el nombre de los muertos y heridos porque los niños no viajaban con identificación» Antonio Álvarez asegura que el hospital «se volcó con las víctimas del accidente»
ATENCIÓN. La madre de uno de los menores accidentados recibió el domingo asistencia psicológica tras sufrir un desmayo. / JESÚS DÍAZ
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Los médicos del servicio de Urgencias del Hospital Central, a donde llegaron inicialmente 11 de los 29 heridos más graves del accidente de autocar de Lena, todavía están sobrecogidos con lo que han visto. «La carga emocional del suceso fue muy fuerte; como médico es difícil abstraerse. En ese momento tiras para adelante; el bajón te sobreviene al día siguiente». Así lo aseguró Antonio Álvarez, jefe de Urgencias del centro sanitario, que en la tarde-noche del domingo coordinó en el Central el operativo de atención a las víctimas.

Ayer, cuando todavía permanecían ingresados en Oviedo ocho de los scouts y monitores heridos (algunos de ellos aún con pronóstico grave), este facultativo hacía balance y reflexionaba sobre lo ocurrido. Cuenta, a modo de respuesta ante el malestar expresado por algunos familiares que se quejaron de falta de información, que «tuvimos muchas dificultades en las labores de identificación». De hecho, recuerda que «se tardó mucho en saber el nombre de los muertos y los heridos, porque los niños no viajaban con identificación y además, la mayor parte de los monitores sufrían lesiones graves y no podían colaborar». En principio, cuando el hospital recibió la llamada del servicio de emergencia 112, «nos preparamos para lo peor. El panorama que nos pintaron era desolador: un autocar en el que viajaban 33 personas, la mayoría niños».

Evitar el colapso

Antonio Álvarez considera que la actuación de los coordinadores del 112 «fue excelente». Los heridos fueron distribuidos en función a su complejidad, «lo que evitó el colapso de la red hospitalaria». Los que sufrían las lesiones más graves fueron enviados en ambulancia y en helicóptero a Oviedo, ya que Mieres y Langreo carecen de Unidad de Cuidados Intensivos.

«Todo el hospital se volcó con las víctimas», recuerda este médico. En el momento que se montó el dispositivo, otros 50 pacientes aguardaban para ser atendidos en urgencias. «No podíamos retrasar la atención a esos enfermos, así que los médicos que estaban de guardia en el resto del hospital bajaron para hacerse cargo de ellos».

Por su parte, el Servicio de Salud emitió ayer un comunicado para asegurar que los familiares y allegados de los cuatro muertos y 29 heridos en el accidente de Lena «dispusieron de atención psicológica de forma inmediata». La respuesta, insiste el Sespa, «fue ágil, eficaz y ajustada, tanto en la dimensión técnica como en la humana».



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