VICENTE Álvarez Areces no ha tardado en criticar el planteamiento del PP con respecto a las reformas estatutarias. La negativa de Ovidio Sánchez a discutir una mejora del Estatuto de Autonomía de Asturias ha quedado respaldada por la doctrina Rajoy, que pretende extender esa postura al resto de las regiones. Si la puerta para reformar la norma autonómica estaba cerrada, ahora el PP le ha puesto un cerrojo y ha tirado la llave al mar. Ovidio Sánchez invita al Gobierno de la izquierda a dejar las reformas institucionales, que apenas tienen eco en la sociedad.
El presidente del Principado considera que esa política es muy negativa para Asturias e impropia de un partido de la importancia del PP. Areces no ha dejado pasar la ocasión de señalar la contradicción que supone encabezar la reforma del Estatuto de la Comunidad Valenciana, como ha hecho el PP, y rechazar la reforma de la autonomía de Asturias. ¿Hay para el PP comunidades autónomas de primera y de segunda? Areces va a seguir con el plan previsto, y en cuanto tenga el informe del Consejo Consultivo elaborará una comunicación política que enviará a la Junta General del Principado para que la Cámara inicie la discusión sobre la reforma. El presidente del Principado considera que le va a resultar muy difícil al PP mantener su negativa en el Parlamento.
Las consecuencias del rechazo del PP son difíciles de anticipar. Puede que las críticas de la izquierda le supongan un coste al partido de la oposición, por inmovilista, o quizás le resbalen a la gente, que no ve con nitidez la relación que hay entre los estatutos de autonomía y la calidad de vida de los ciudadanos o los avances sociales. En toda esta historia hay dos cosas seguras: en este mandato no habrá reforma estatutaria y en la próxima campaña electoral la mejora del Estatuto de Autonomía estará más presente que nunca. De esas certezas se deduce que el Gobierno regional debe cerrar cuanto antes el expediente administrativo abierto y concentrar todos sus esfuerzos, en esa materia, en hacer ver a los ciudadanos que el PP les deja sin poder comer el pastel que hay en el escaparate. El problema está en que hace falta inteligencia e imaginación para hacer del nuevo proyecto estatutario un rico pastel.